Tan repentinas como
fulminantes han sido las muertes de varios futbolistas como Christian
Benítez. Épocas distintas en que algunos dejaron de pegarle al balón
cuando todavía podían, perseguidos por balas, enfermedades crónicas y
otros tantos asesinatos que marcaron su historia sobre las canchas.
Hay quienes recuerdan aún la noticia que golpeó a los aficionados de Cruz Azul y Guadalajara, en aquel 1 de junio de 1974: Octavio Muciño, figura de la época más ganadora de la Máquina y entonces jugador de las Chivas, perdía la vida tras haber recibido tres balazos a las afueras de un restaurante de la ciudad tapatía, luego de una discusión con Jaime Muldoon Barreto, hijo de un empresario jalisciense.
Choque mortal. El guardameta argentino Samuel Mañez, portero del Veracruz, murió en un accidente de carretera que ocurrió en el tramo Córdoba-Cuitláhuac de la autopista México-Veracruz, donde se uniría al equipo.
Como reguero de pólvora se extendió también el deceso del ex guardameta Miguel Marín (30 de diciembre de 1991), en ese tiempo técnico de la Universidad de Querétaro, víctima de un infarto fulminante al corazón.
Un conocido Cesáreo Victorino Ramírez, que ya retirado dirigía al Pachuca de segunda división, falleció cuando el autobús donde viajaba el equipo se estrelló contra otro vehículo, en el trayecto de Cuernavaca Morelos hacia Acapulco, aquel 19 de junio de 1999.
Cinco años antes, el colombiano Andrés Escobar caía fulminado tras recibir seis disparos de Humberto Muñoz Castro, un aficionado que le recriminó haber cometido el autogol que eliminó a su selección del Mundial de Estados Unidos 1994.
Cuando afianzaba el argentino Pablo Hernán Gómez su carrera en el Pachuca, un aparatoso accidente automovilístico por exceso de velocidad le quitó la vida tanto a él como a su esposa (29 de enero de 2001), en la carretera Ixmiquilpan-Huichapán que conduce a la ciudad.
El 16 de noviembre de 2009, el regiomontano Antonio de Nigris pereció a causa de un paro cardíaco en Lárisa, Grecia. Inicialmente se había informado que el Tano había muerto mientras se encontraba dormido en su residencia, sin embargo, la prensa griega reveló que De Nigris despertó alrededor de las 3:30 horas de la madrugada con dolores en el pecho. Su esposa Sonia pidió por teléfono una ambulancia, pero el delantero mexicano falleció camino al hospital.
Miguel Calero perdió la batalla contra una trombosis venosa en el brazo izquierdo y luego de sufrir un infarto cerebral a causa de una embolia en el hemisferio derecho, el martes 4 de diciembre de 2012 dejó de existir en el hospital Médica Sur tras perder sus signos vitales, debido a un paro cardiorrespiratorio.
Profunda conmoción provocó la muerte del camerunés Mar Viven Foe en plena Copa Confederaciones (26 de junio de 2003), celebrada en el Estadio Gerland de Francia, al desplomarse en el círculo central sin poder ser reanimado a su llegada al centro médico.
Fue el 25 de agosto de 2007, en el transcurso del partido entre Sevilla y Getafe, cuando Antonio Puerta sufrió un desmayo como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio, que después sería mortal. Pese a salir por su propio pie de la cancha, el español volvió a sufrir desmayos tanto en el vestuario como en el hospital y finalmente moriría tres días después.
Durante la gira veraniega que el Espanyol de Barcelona realizaba por Italia (8 de agosto de 2009), Dani Jarque perdió el conocimiento en la habitación del hotel de concentración mientras mantenía una conversación telefónica con su novia. Aunque fue trasladado enseguida a un hospital, los médicos no pudieron salvarle la vida.
Igual de impactante fue el desenlace de jugadores como el alemán Robert Enke, quien terminaría suicidándose por una crisis emocional antes del Mundial de Sudáfrica 2010.
Hay quienes recuerdan aún la noticia que golpeó a los aficionados de Cruz Azul y Guadalajara, en aquel 1 de junio de 1974: Octavio Muciño, figura de la época más ganadora de la Máquina y entonces jugador de las Chivas, perdía la vida tras haber recibido tres balazos a las afueras de un restaurante de la ciudad tapatía, luego de una discusión con Jaime Muldoon Barreto, hijo de un empresario jalisciense.
Choque mortal. El guardameta argentino Samuel Mañez, portero del Veracruz, murió en un accidente de carretera que ocurrió en el tramo Córdoba-Cuitláhuac de la autopista México-Veracruz, donde se uniría al equipo.
Como reguero de pólvora se extendió también el deceso del ex guardameta Miguel Marín (30 de diciembre de 1991), en ese tiempo técnico de la Universidad de Querétaro, víctima de un infarto fulminante al corazón.
Un conocido Cesáreo Victorino Ramírez, que ya retirado dirigía al Pachuca de segunda división, falleció cuando el autobús donde viajaba el equipo se estrelló contra otro vehículo, en el trayecto de Cuernavaca Morelos hacia Acapulco, aquel 19 de junio de 1999.
Cinco años antes, el colombiano Andrés Escobar caía fulminado tras recibir seis disparos de Humberto Muñoz Castro, un aficionado que le recriminó haber cometido el autogol que eliminó a su selección del Mundial de Estados Unidos 1994.
Cuando afianzaba el argentino Pablo Hernán Gómez su carrera en el Pachuca, un aparatoso accidente automovilístico por exceso de velocidad le quitó la vida tanto a él como a su esposa (29 de enero de 2001), en la carretera Ixmiquilpan-Huichapán que conduce a la ciudad.
El 16 de noviembre de 2009, el regiomontano Antonio de Nigris pereció a causa de un paro cardíaco en Lárisa, Grecia. Inicialmente se había informado que el Tano había muerto mientras se encontraba dormido en su residencia, sin embargo, la prensa griega reveló que De Nigris despertó alrededor de las 3:30 horas de la madrugada con dolores en el pecho. Su esposa Sonia pidió por teléfono una ambulancia, pero el delantero mexicano falleció camino al hospital.
Miguel Calero perdió la batalla contra una trombosis venosa en el brazo izquierdo y luego de sufrir un infarto cerebral a causa de una embolia en el hemisferio derecho, el martes 4 de diciembre de 2012 dejó de existir en el hospital Médica Sur tras perder sus signos vitales, debido a un paro cardiorrespiratorio.
Profunda conmoción provocó la muerte del camerunés Mar Viven Foe en plena Copa Confederaciones (26 de junio de 2003), celebrada en el Estadio Gerland de Francia, al desplomarse en el círculo central sin poder ser reanimado a su llegada al centro médico.
Fue el 25 de agosto de 2007, en el transcurso del partido entre Sevilla y Getafe, cuando Antonio Puerta sufrió un desmayo como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio, que después sería mortal. Pese a salir por su propio pie de la cancha, el español volvió a sufrir desmayos tanto en el vestuario como en el hospital y finalmente moriría tres días después.
Durante la gira veraniega que el Espanyol de Barcelona realizaba por Italia (8 de agosto de 2009), Dani Jarque perdió el conocimiento en la habitación del hotel de concentración mientras mantenía una conversación telefónica con su novia. Aunque fue trasladado enseguida a un hospital, los médicos no pudieron salvarle la vida.
Igual de impactante fue el desenlace de jugadores como el alemán Robert Enke, quien terminaría suicidándose por una crisis emocional antes del Mundial de Sudáfrica 2010.
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