Como avispero sacudido, se alborotó el país el pasado viernes cuando FIFA dio a conocer la manera en que elegirá las cabezas de grupo en Brasil 2014. Según la máxima rectora del balompié, el anfitrión y las siete primeras selecciones de su extraño Ranking, integrarán el bolillero número uno del sorteo que se realizará el próximo seis de diciembre.
Se escucharon entonces voces eufóricas y gritos de alegría, fueron redactadas notas y Tweets entusiastas, orgullosas, "patrióticas" y hasta ilusas. Se habló del camino fácil hacia la copa del mundo, aquella a la cual tenemos un 99% de posibilidades de asistir. Muchos lo tomaron como un plus a la hora de aspirar a levantar el trofeo; pero unos pocos lo recibimos como una simple decisión de FIFA para darle un poco de sentido a una lista mal puntuada que ellos mismos elaboran. Gran porcentaje de los aficionados lo vieron lógico, gracias a que una parte de la prensa les alimenta diariamente la idea de que "somos la mejor selección de Sudamérica", aún cuando las clasificaciones de Conmebol y de la entidad dirigida por el señor Blatter muestren a "una tal" Argentina muy superior.
La felicidad era evidente, pues desde el concepto de cada cual, merecido o no; Colombia sería por primera vez "el más fuerte" de su grupo en una Copa Mundo Absoluta. Me aventuré entonces a indagar la razón de tanta alegría, ¿qué era lo que Colombia garantizaba siendo cabeza de serie? Aun cuando ya sabía lo que me iba a encontrar, quería cerciorarme de las respuestas, y evidentemente, no me sorprendí con las explicaciones que encontré: "...evitar en primera ronda a potencias del fútbol como Brasil, Argentina, España, Italia, Alemania...". Frené en seco y pensé: "¿evitar? ¿Leí bien?". ¿Para qué queremos evitar a Brasil y Argentina si "somos la mejor selección de Sudamérica"? ¿Cuál es el miedo con Alemania e Italia, si en el Ranking que muchos usan como caballito de batalla, aquel al que le creen más que al mismo Jesucristo y el cual utilizan como escudo para tapar los desaciertos del entrenador, hasta hace dos meses estuvimos por encima de esas selecciones? Dicen y se contradicen. "Somos los mejores", pero qué miedo nos da enfrentarnos a las reales potencias.
Si somos conscientes de la manera de pensar del colombiano promedio y su proceder ante la derrota deportiva, ser cabeza de serie es perjudicial para la selección. Aquí están acostumbrados a pedir sin hacer y saber sin comprender. Algunos ya nos tienen tildados de favoritos y sin saber por qué, ya hablan de hasta dónde debemos llegar y cómo lo debemos hacer. Colombia trae una carga de 16 años sin ir a un Mundial de mayores, sumado a los deseos de algunos fanáticos de avanzar mínimo a cuartos de final, por lo cual, encasillarnos como el mejor del grupo le suma presión a la tricolor.
Yo le deseo lo mejor a la selección en la cita orbital, pero me es indiferente si cae en primera ronda o no, pues desde mi concepto, llegar a Brasil es el gran logro. Sin importar cómo le vaya a Colombia en el país de la samba, la tarea estará hecha una vez sellé su tiquete en las próximas fechas, y en adelante, cualquier cosa que haga el combinado nacional será ganancia.
Eso si, espero que en estos ocho meses sin competencia oficial, se le enfríe la cabeza a más de un hincha y piensen con claridad, pues algunos están "sobreilusionados", hacen cuentas de títulos, finales, semis y cuartos a manera de exigencia, en vez de contemplarlo tan solo como una posibilidad.
P.S.
Sobre la convocatoria, solo diré que me sorprende el espíritu emprendedor de José Pékerman, que se resiste a perder cualquier negocio y ha vuelto a llamar a Medina. Así mismo, por respeto a jugadores de la talla de Jackson Martínez, Aquivaldo Mosquera y Darwin Quintero, si en algún pasaje del partido noto que Steffan va a jugar contra Chile y ninguno de los anteriores nombrados está en el campo de juego, abandonaré inmediatamente el estadio Metropolitano; pues es un insulto ver a un cualquiera corriendo por el Roberto Meléndez, mientras jugadores de gran trayectoria internacional siguen esperando una oportunidad.

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