En los últimos años, la impresión 3D ha cambiado radicalmente la forma en que las industrias diseñan sus productos y uno de los sectores a la vanguardia de esta revolución es definitivamente el deportivo.
Luego de años de uso exclusivo para prototipos, las grandes marcas han comenzado a adoptar esta tecnología en ámbitos más cotidianos. Por ejemplo, en Fórmula 1, muchos fabricantes están imprimiendo partes de autos en 3D; y en el surf, este sistema de producción se está utilizando para diseñar nuevos tipos de aletas para las tablas.
Para el público en general, hay una razón por la que la propagación de esta tecnología puede beneficiarlo a futuro: el costo. Sucede que una de las principales barreras de entrada a los deportes de acción -que requieren de un equipamiento más o menos complejo, como es el caso del snowboard, el BMX, el motocross o el surf- suele ser, precisamente, la económica.
Dicha dificultad sería resuelta si fuera posible imprimir en casa buena parte de lo que se necesita. Y no es una idea tan lejana: de hecho, algunos fabricantes ya lo están probando.
Recientemente, Jim Smith, un ingeniero de la compañía de impresiones 3D Systems, decidió construir su propia impresora en casa y utilizarla para crear el primer kayak impreso en 3D. Hecho en 28 partes de plástico ABS atornilladas, el bote le costó a su creador unos 500 dólares y su sencillo -y colorido- diseño es totalmente funcional.
Además, gracias a unos retoques en los planos originales, Smith pudo darle al kayak la forma óptima para alguien de su altura y peso. No es un detalle menor: esta variante de “adaptación personal” tampoco es extraña a las grandes marcas del deporte profesional que incursionan en el 3D.
De hecho, esa es una de las principales contribuciones de esta tecnología al campo del deporte. La idea que tuvo Smith en su casa es similar a la del fabricante de calzado New Balance, cuando creó un par de zapatillaspara el corredor Jack Bolas. No un par cualquiera, claro, sino uno adaptado a su cuerpo. Gracias a estudios realizados con sensores sobre el atleta, los expertos calcularon hasta el tamaño y orientación de los tapones de plástico del calzado para asegurarse que se adaptara perfectamente al andar del deportista y le ayudara a aumentar su rendimiento.
Nike ya había tenido un proyecto similar en sus zapatillas Vapor Laser Talon, diseñadas exclusivamente para futbolistas. El curioso par, fabricado a partir de la técnica de sinterizado selectivo por láser, pesa además menos de 200 gramos.
Por otro lado, durante los juegos Olímpicos de Londres en 2012, Michael Phelps logró su último récord olímpico usando un conjunto compuesto de traje de baño, gorra y antiparras que Speedo había impreso para él, ajustados específicamente a su cuerpo. El equipo FASTSKIN3, resultado de 55 mil horas hombre de investigación, reduciría el arrastre del agua en un 16 por ciento. Hoy se encuentra a la venta para el público general, con algunas variaciones.
Pero la impresión 3D no sólo incursiona en trajes de baño y calzado: también puede asegurarte una pequeña ventaja en esgrima. Un estudio de la universidad japonesa de Tsukuba, que busca mejorar el desempeño del equipo olímpico japonés (ganador una medalla de plata en 2012), diseñó varias empuñaduras para el mismo.
En esta disciplina, la eficacia del atleta obedece en parte al pequeño mango de la espada: cuanto mejor encaje en ella la mano del competidor, mejores serán sus movimientos.
“Sea cual sea el deporte, se trata de diseñar un equipo personalizado que permita al atleta maximizar esfuerzo”, dijo al respecto Jon Cobb, vicepresidente ejecutivo de Stratasys, la compañía que diseñó las nuevas empuñaduras.
Con todos estos ejemplos es fácil comprobar que, en el campo deportivo, la impresión 3D se está transformando en una útil herramienta para acercarse, cada vez más, al máximo potencial de cada atleta.
¿Qué te parecen a ti estos avances en la fabricación de equipos deportivos?
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