martes, 2 de julio de 2013

El Problema De Las Barras Bravas En Colombia



Otra vez el fútbol colombiano fue manchado con la sangre de inocentes. Dos hinchas, uno de Millonarios y otro de Chicó; fueron cobardemente asesinados la semana pasada. La culpa sobre estos hechos se convirtió en una hoja de papel que se la lleva el viento, va de aquí para allá y nadie quiere hacerse responsable. Aquellos que directa o indirectamente forman parte de esto, emiten excusas de todos los tamaños y para todos los gustos, unas más creíbles que otras; pero al fin y al cabo excusas.

Sería una pérdida de tiempo desperdiciar este espacio para renombrar toda la basura dialéctica que escupen los involucrados en este tema, por ello prefiero enfocarme en el problema.

No voy a hablar de historia ni de hooligans, comenzaré por el momento en que algunos decidieron imitar a su referente más cercano: las barras bravas de Argentina. ¿Culpables? Apenas lógico, los primeros responsables son los medios de comunicación; esos mismos que hoy día se asombran de la situación y "se indignan", cuando llevan años vendiéndole la idea al pueblo de que para lograr desarrollarnos como país, hay que copiar modelos extranjeros y que los de afuera "saben más que nosotros". Entonces, como "lo de afuera es bueno y hay que imitarlo", ahí está el resultado: las barras bravas en Colombia.

¿Barras Bravas?, ¿Bravas con quién?, ¿Con los que no somos como ellos?, ¿Con los que tienen un pensamiento diferente?, es algo muy triste; porque de entrada con solo utilizar la palabra "brava", ya amedrentan. Las barras bravas son un grupo de dizque personas que van a respaldar a un equipo. ¿Respaldar a un equipo?, ¿Respaldar es reunirse en grupos para asesinar hinchas?, ¿Respaldar es ingresar a los campos de juego para golpear rivales o en ocasiones, a los mismos jugadores que dicen apoyar?

Las barras bravas se distinguen de los demás por varias cosas, pero en general; por algo en particular: el "trapo". Una bandera de dimensiones fuera de lo normal con los colores de su club y el nombre de la pandilla a la cual pertenecen que extienden en los diferentes estadios del país. Claro, digo pandilla porque no se le puede llamar barra a un montón de delincuentes que se movilizan armados detrás de un equipo. Son grupos de varios seres, porque a eso no se le puede denominar personas; que con armas blancas y bajo el efecto de la droga, buscan "defender" los colores de su equipo.

¿Defender?, ¿Defender de qué o de quién?, ¿De los ciudadanos de bien que les gusta un club distinto al suyo?, ¿De familias que ya no pueden ir tranquilas al estadio o caminar por la calle con su camiseta porque ustedes los asesinan?; Seguro no me equivoco al decir que los colores de un equipo los defienden los jugadores en la cancha y los dirigentes en el escritorio, no una horda de criminales.





Esas son las "barras bravas", un grupo de dementes, seres sin ningún respeto por el prójimo; delincuentes con aserrín y droga en la cabeza que atacan por instinto asesino a todo aquel que no comparte sus gustos. Son desadaptados sociales que utilizan la camiseta de un club como excusa para cometer actos delictivos. No sé por qué a estos vándalos se les sigue denominando "hinchas", cuando los verdaderos hinchas van a los estadios a ver fútbol, portan su camiseta con orgullo y no asesinan a cuanto aficionado del equipo contrario encuentran por la calle.

¿Soluciones? Hay muchas, impedir barras visitantes no ayuda en nada; pues la mayoría de estos asesinatos no ocurre en cercanía de los estadios. Otros han propuesto restarle puntos al "equipo agresor" y hasta detener el campeonato; pues después de todo es más importante una vida que un simple juego como el fútbol. Personalmente pienso que se debe comenzar por restringir la entrada de grupos organizados y prohibir de por vida los llamados "trapos"; pues si no existe tal elemento no hay reconocimiento ni nada que represente a esos delincuentes.

Lamentablemente, aunque podemos proponer muchas alternativas la realidad es que posiblemente todo siga igual, pues Colombia es el país del alzhéimer; donde rápidamente nos quedamos sin memoria.

PD: Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de DirectorioDeportivo.co


Por: Héctor Herrera
Twitter: @Hector__Herrera


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