Otra vez el
fútbol colombiano fue manchado con la sangre de inocentes. Dos hinchas, uno de
Millonarios y otro de Chicó; fueron cobardemente asesinados la semana pasada.
La culpa sobre estos hechos se convirtió en una hoja de papel que se la lleva
el viento, va de aquí para allá y nadie quiere hacerse responsable. Aquellos
que directa o indirectamente forman parte de esto, emiten excusas de todos los
tamaños y para todos los gustos, unas más creíbles que otras; pero al fin y al
cabo excusas.
Sería una
pérdida de tiempo desperdiciar este espacio para renombrar toda la basura
dialéctica que escupen los involucrados en este tema, por ello prefiero
enfocarme en el problema.
No voy a hablar
de historia ni de hooligans, comenzaré por el momento en que algunos decidieron
imitar a su referente más cercano: las barras bravas de Argentina. ¿Culpables?
Apenas lógico, los primeros responsables son los medios de comunicación; esos
mismos que hoy día se asombran de la situación y "se indignan",
cuando llevan años vendiéndole la idea al pueblo de que para lograr
desarrollarnos como país, hay que copiar modelos extranjeros y que los de
afuera "saben más que nosotros". Entonces, como "lo de afuera es
bueno y hay que imitarlo", ahí está el resultado: las barras bravas en
Colombia.
¿Barras Bravas?,
¿Bravas con quién?, ¿Con los que no somos como ellos?, ¿Con los que tienen un
pensamiento diferente?, es algo muy triste; porque de entrada con solo utilizar
la palabra "brava", ya amedrentan. Las barras bravas son un grupo de
dizque personas que van a respaldar a un equipo. ¿Respaldar a un equipo?, ¿Respaldar
es reunirse en grupos para asesinar hinchas?, ¿Respaldar es ingresar a los
campos de juego para golpear rivales o en ocasiones, a los mismos jugadores que
dicen apoyar?
Las barras
bravas se distinguen de los demás por varias cosas, pero en general; por algo
en particular: el "trapo". Una bandera de dimensiones fuera de lo
normal con los colores de su club y el nombre de la pandilla a la cual
pertenecen que extienden en los diferentes estadios del país. Claro, digo
pandilla porque no se le puede llamar barra a un montón de delincuentes que se
movilizan armados detrás de un equipo. Son grupos de varios seres, porque a eso
no se le puede denominar personas; que con armas blancas y bajo el efecto de la
droga, buscan "defender" los colores de su equipo.
¿Defender?, ¿Defender
de qué o de quién?, ¿De los ciudadanos de bien que les gusta un club distinto
al suyo?, ¿De familias que ya no pueden ir tranquilas al estadio o caminar por
la calle con su camiseta porque ustedes los asesinan?; Seguro no me equivoco al
decir que los colores de un equipo los defienden los jugadores en la cancha y
los dirigentes en el escritorio, no una horda de criminales.
Esas son las
"barras bravas", un grupo de dementes, seres sin ningún respeto por
el prójimo; delincuentes con aserrín y droga en la cabeza que atacan por
instinto asesino a todo aquel que no comparte sus gustos. Son desadaptados
sociales que utilizan la camiseta de un club como excusa para cometer actos
delictivos. No sé por qué a estos vándalos se les sigue denominando
"hinchas", cuando los verdaderos hinchas van a los estadios a ver
fútbol, portan su camiseta con orgullo y no asesinan a cuanto aficionado del
equipo contrario encuentran por la calle.
¿Soluciones? Hay
muchas, impedir barras visitantes no ayuda en nada; pues la mayoría de estos
asesinatos no ocurre en cercanía de los estadios. Otros han propuesto restarle
puntos al "equipo agresor" y hasta detener el campeonato; pues
después de todo es más importante una vida que un simple juego como el fútbol.
Personalmente pienso que se debe comenzar por restringir la entrada de grupos
organizados y prohibir de por vida los llamados "trapos"; pues si no
existe tal elemento no hay reconocimiento ni nada que represente a esos
delincuentes.
Lamentablemente,
aunque podemos proponer muchas alternativas la realidad es que posiblemente
todo siga igual, pues Colombia es el país del alzhéimer; donde rápidamente nos
quedamos sin memoria.
PD: Las opiniones expresadas en esta columna son de
exclusiva responsabilidad del autor y no reflejan, necesariamente, los puntos
de vista de DirectorioDeportivo.co
Por: Héctor Herrera
Twitter: @Hector__Herrera

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