viernes, 26 de julio de 2013
MENOS TRES PUNTOS PARA EL FÚTBOL PROFESIONAL COLOMBIANO
Por Jenny Prieto
@JennyPrietoR
Las deficiencias de la reglamentación de la Dimayor se hacen notar, las medidas no están a la altura de lo que demanda este deporte en nuestro país.
Las opiniones frente al fútbol colombiano siempre estarán encontradas, el inconformismo por parte de los hinchas y seguidores es notorio, aclaran que los vándalos camuflados detrás de una camiseta no los representan y hacen daño al deporte y la imagen de su pasión sana por el balompié; mientras que la Dimayor intenta tomar cartas en el asunto, a pesar de los dispositivos de seguridad y demás “intromisiones” que hacen entidades como la policía, y hasta comunicados de los clubes pasan por encima de la reglamentación.
El problema insignia en nuestro país y que sin duda tiene eco en el fútbol es la intolerancia y la falta de respeto, por ello se tomaron medidas como no permitir la entrada de hinchada visitante tanto en el partido de ida como el de vuelta de la final del FPC, lo que causó revuelo y distintas opiniones entre hinchadas involucradas y seguidores del fútbol en general. Aquí les comparto el “discurso” de ambas partes, las dos caras de la moneda…
Nosotros somos personas que apoyamos el fútbol en paz, entendemos que primero hay que proteger la vida, pero como visitantes solo deseamos alentar a nuestro equipo sin hacer daño a los demás, porque ellos también tienen derecho a viajar y seguir a su club. Queremos que nos escuchen y nos permitan entrar al estadio.
Tomamos estas medidas por seguridad, queremos evitar inconvenientes… Lamentablemente la actitud de algunos hinchas y el comportamiento que causa actos vandálicos y que afectan la integridad de las personas por portar colores distintos nos lleva a restringir la hinchada visitante.
¿Quién tiene la razón? La vida está por encima de cualquier cosa, pero ¿Si no hay antecedentes claros o una constancia clara, vale la pena restringir? Poco a poco el espectáculo y uno de los deportes insignia en nuestro país se van deteriorando; pero esta situación se genera aquí, en un país donde rezamos al divino niño y luego insultamos a los que no piensan igual que nosotros.
¿Por qué en Colombia? ¿Podemos cambiar y vivir el fútbol en paz? ¿Se lograrán tomar las medidas correctas? ¿La Dimayor se pondrá “bien puestos los pantalones” y logrará solucionar los inconvenientes?... No lo sé. Por ahora le doy menos tres puntos al fútbol profesional colombiano.
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